500 años después, los científicos descubren qué mató a los aztecas

En 1545, el desastre azotó al imperio azteca de México. La gente comenzó a sufrir fiebres altas, dolores de cabeza, de estómago y hemorragias en los ojos, la boca y la nariz. En menos de 30 años, hasta 15 millones de indígenas, aproximadamente el 80% de la población, fueron aniquilados por una epidemia que los lugareños llamaron “cocoliztli”. La palabra significa pestilencia en el idioma náhuatl. Su causa, sin embargo, ha sido cuestionada por casi 500 años.

Según publica el periódico The Guardian, el analizis del ADN extráido de 29 esqueltos enterrados en un cementario de cocoliztli (en el yacimiento de Yucundaa-Teposcolula), ha identificado el patógeno: la salmonela. Los arquélogos mexicanos y los científicos alemanes que han estudiado el tema descartaron la viruela, el sarampión, las paperas y la gripe como probables sospechosos, corroborando una “fiebre entérica” ​​similar a la tifoidea.

“El cocoliztli 1545-50 fue una de las muchas epidemias que afectaron a México después de la llegada de los europeos, pero fue específicamente la segunda de tres epidemias más devastadoras y que ocasionaron la mayor cantidad de pérdidas humanas”, dijo Ashild Vagene, arqueogenética del Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia Humana y principal autora del estudio, al periódico inglés. Se pensaba que la enfermedad, que acababa con la vida de los enfermos en cuatro días, era un castigo divino porque solo afectaba a los indígenas y no a los europeos.

“La causa de esta epidemia ha sido debatida durante más de un siglo por los historiadores y ahora podemos proporcionar evidencia directa a través del uso de ADN antiguo para contribuir a una cuestión histórica de larga data”, explica Vagene, coautora del estudio publicado en la revista científica Nature Ecology and Evolution.

El brote es considerado como una de las epidemias más letales en la historia de la humanidad, y se acerca a la peste bubónica de la peste negra que mató a 25 millones de personas en Europa occidental en el siglo XIV, aproximadamente la mitad de la población regional.

Los colonizadores europeos propagaron enfermedades a medida que se aventuraban en el nuevo mundo, trayendo gérmenes que las poblaciones locales nunca habían encontrado y que carecían de inmunidad. “Con los datos que tenemos ahora no podemos saber genéticamente si nuestra S. enterica Paratyphi C vino de Europa o si ya existía en México antes de la llegada de los europeos”, aclara Vågene a El País.